TURISMO SOLIDARIO Y DESARROLLO
   
   
 


 
El Turismo Solidario como instrumento de desarrollo
   Experiencias en la Amazonia Peruana

 

La Fundación Carlos Laborde es una organización no gubernamental para el
desarrollo que viene realizando sus proyectos en América Latina, concretamente
en Perú. El objetivo fundamental de nuestra organización es extender un derecho humano básico, como es la educación, a los más desfavorecidos. Estamos convencidos que la educación representa la base del desarrollo de los pueblos. Mas allá de un saber estrictamente teórico-práctico, el acceso a una educación de calidad significa la formación integral de la persona, potenciando sus mecanismos intelectuales que le permitan desarrollarse como sujeto independiente, capaz de discernir, pensar y discrepar por sí mismo; en definitiva, capaz ser libre.

En la actualidad venimos desarrollando un proyecto educativo en la Amazonia Peruana, ubicado en la región de Ucayali, concretamente en la población de Sepahua.

El proyecto se divide en dos actividades complementarias. Por un lado, se ha construido un Instituto Superior Tecnológico para 400 alumnos, donde se imparten especialidades técnicas como Guía Oficial de Turismo, Mecánica Automotriz, Producción Agropecuaria etc. y, a su vez, se ha creado un Centro de Prácticas (albergue) donde los alumnos de la especialidad de Turismo pueden realizar sus prácticas. El Centro de Prácticas para Hostelería, Turismo y Estudios Amazónicos se encuadra en el proyecto educativo. El objetivo es que los alumnos realicen sus prácticas y complementen su formación teórica y, por otro lado, que el Centro se convierta en el garante financiero del desarrollo del Instituto Tecnológico Superior, dotándole así de mejores infraestructuras, instalaciones y equipos. Todo gracias a los ingresos que el Turismo Responsable proporciona.

Como se puede deducir de lo explicado, un único objetivo subyace detrás del Turismo Solidario, potenciar y mejorar las capacidades educativas que sirvan para formar buenos profesionales, capaces de generar progreso y desarrollo en sus futuras actividades laborales, de las que se beneficien no sólo ellos, sino toda Sepahua y las Comunidades Nativas del Bajo Urubamba.

Para poder lograr este complejo objetivo, el Turismo Solidario debe enfocarse
de una determinada manera, siempre vinculado al desarrollo; bien enmarcado dentro de un proyecto, como fuente de ingresos para sostenerlo, o bien como un proyecto único, capaz de desarrollar a una comunidad determinada. Son muchas las comunidades que con apoyo externo han iniciado actividades turísticas que han servido para mejorar la vida cotidiana y ayudar a fortalecer sectores básicos, como la educación o la sanidad.

El Turismo Solidario es una respuesta diferente, un mecanismo de desarrollo que puede ser eficaz. Debe ser extraordinariamente escrupuloso; primero, en la conservación y protección del medio ambiente y, segundo, en la defensa y protección del patrimonio local: cultura y tradición. En este sentido, el proyecto de la Fundación Carlos Laborde es consciente de que la realidad natural que le rodea es única, la Amazonia Peruana constituye una de las zonas con mayor biodiversidad de la Tierra, donde se agrupan especies vegetales y animales únicas. Por otro lado, y fundamental, es la protección del caudal humano existente. Las Comunidades Nativas que habitan Sepahua, donde se desarrolla el proyecto, así como los poblados aledaños deben de ser partícipes del proyecto y protegidos de posibles alteraciones. Los Yines, Matchiguengas, Amahuacas, Sharas, etc., son grupos humanos con tradiciones antiquísimas, basadas en un extraordinario sentido de la unidad y la colectividad, valores que debemos respetar, proteger y por qué no incorporar a nuestra vida diaria. Debemos ser conscientes de que no podemos modificar ninguno de estos parámetros.

La Fundación Carlos Laborde es consciente de que la Amazonia Peruana constituye una de las zonas con mayor biodiversidad de la Tierra. Las comunidades Nativas que habitan Sepahua deben de ser partícipes del proyecto y protegidos de posibles alteraciones. Los Yines, Matchiguengas, Amahuacas, Sharas, etc., son grupos humanos con tradiciones antiquísimas, basadas en un extraordinario sentido de la unidad y la colectividad, valores que debemos respetar, proteger y, por qué no, incorporar a nuestra vida diaria.

Además, el Turismo Solidario, indirectamente, debe fortalecer las organizaciones locales (indígenas en muchos casos), hacerlas capaces de mejorar sus mecanismos de actuación frente a las administraciones locales, nacionales e internacionales para que les permitan defender mejor sus derechos.

Una vez visto cómo no debe ser y cómo debe ser el Turismo Solidario, centrémonos en el viajero. Como hemos dicho, el turismo debe ser no masivo y eso significa seleccionar. No todos podemos ser viajeros solidarios. La participación en este tipo de viajes requiere de personas con un determinado perfil.

El viajero se caracteriza por ser una persona sensible ante los problemas de los más necesitados, consciente de que en nuestro mundo existen importantes dificultades. El viaje debe servir para concienciar de las dificultades en las que muchas personas viven diariamente y comprometer a divulgar, al menos a nivel de denuncia, que existen otras realidades y que tenemos nuestro grado de responsabilidad a la hora de mejorarlas.

Éste debe ser respetuoso. En muchos casos somos incapaces de comprender
lo que vemos. Debemos estar predispuestos a captar todo lo que percibimos, intentar asimilarlo e interiorizarlo. Hay que comprender que ningún patrón cultural es universal y que existen modos de vida diferentes que no deben ser cuestionados, sólo deben ser respetados.

Si el viajero posee estas cualidades está preparado para viajar. Sólo de esa manera podrá ser consciente de su papel como parte activa del desarrollo de una comunidad y, además, beneficiarse de un intercambio cultural inigualable que, sin duda, le enriquecerá. Es decir, el viajero solidario se encuentra ante una secuencia bidireccional: aporta y recibe.

Detrás de la idea de Turismo Solidario subyace un concepto diferente de las relaciones humanas. Un mundo más justo, equitativo, igualitario, basado en el
respeto a los derechos humanos y al medio ambiente, que sirva para erradicar la pobreza y disminuir la marginación. En definitiva, en sintonía con los principios y propósitos de la Naciones Unidas y con los denominados Objetivos del Milenio.

La Fundación Carlos Laborde intenta desarrollar estos principios, los cuales son fundamentales para realizar un trabajo de calidad. Sólo siendo conscientes de estas limitaciones podremos alcanzar nuestro objetivo que, más allá del Turismo Solidario, pretende mejorar el desarrollo de la Comunidades Nativas de la Amazonia Peruana a través de la educación tecnológica.

Departamento de Coordinación de Proyectos de FUNCAL